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La «mina de oro» inyectable: ¿Por qué el mercado anti-obesidad valdrá más que toda la industria de los videojuegos?

Un Análisis de Datos y Salud Pública

El reciente informe de Eli Lilly (LLY) ha sacudido los tableros financieros. Con un salto del 43% en sus ingresos este trimestre, queda claro que no estamos ante una «moda de gimnasio», sino ante una reconfiguración total de la economía de la salud impulsada por fármacos como Mounjaro y Zepbound (CNBC, 2026). Y sí, aunque los gimnasios aumentan sus ingresos en enero, la disciplina es un valor escaso, mientras que la vanidad es un pecado de las masas. Es más fácil pagar inyecciones o pastillas que sudar ejercitándose.

1. ¿Qué tan grande es este mercado realmente?

Se proyecta que para 2036, esta industria alcance los $195.99 mil millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva: esto es más de lo que vale actualmente toda la industria global de los videojuegos o casi el doble del mercado mundial del café. Estamos hablando de una fuerza económica que tiene el potencial de mover el PIB de naciones pequeñas.

Lo que estamos viendo es la transición de «remedios milagro» a tratamientos de mantenimiento crónico. Esto asegura que la demanda no sea un pico momentáneo, sino un flujo constante de ingresos por décadas.

2. El Panorama: Estados Unidos frente a la realidad en México

  • En Estados Unidos: El consumo es masivo. La lucha entre gigantes como Eli Lilly y Novo Nordisk es una carrera armamentista de producción para satisfacer a millones de usuarios.
  • En México: El potencial es enorme pero complejo. Con la aprobación de Wegovy por COFEPRIS en 2025, el país se posiciona como un mercado clave, dado que tenemos una tasa altísima de obesidad y diabetes. Sin embargo, el reto para los empresarios y el gobierno será combatir el mercado negro de versiones piratas y garantizar que el costo no vuelva a estos fármacos un privilegio exclusivo de la élite.

3. ¿Qué dicen los médicos de las drogas anti obesidad?

Más allá de las cifras, la salud es lo primero. Los expertos recomiendan estos tratamientos principalmente para personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado. Pero, ¿qué significa eso en español simple?

  • IMC de 30 o más: Es el punto donde médicamente se considera obesidad.
  • IMC de 27 o más: Se considera sobrepeso, y en este caso los médicos solo lo recomiendan si ya existen problemas asociados, como presión alta o riesgo de diabetes.

La advertencia es clara: Estos fármacos no son «magia en una jeringa». Los médicos enfatizan que sin un cambio en la alimentación y actividad física, el efecto rebote es casi garantizado. Además, se vigilan de cerca efectos secundarios como las náuseas crónicas o posibles riesgos en el estado de ánimo (Cofepris, 2024).

4. ¿Es necesario regular?

¡Definitivamente SÍ! La presión social y psicológica por lucir un cuerpo «perfecto» ha llevado a muchas personas sanas a usar estos fármacos sin supervisión. La regulación no solo debe enfocarse en el precio, sino en quién puede comprarlos y cómo se publicitan en redes sociales, para evitar una crisis de salud pública por uso indebido.


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