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La nueva relación laboral: respeto, confianza y compromiso

El Pulso de la Industria por Thomas Karig

El Pulso de la Industria por Thomas Karig

En el nuevo ecosistema laboral de México, la manera cómo se relaciona la empresa con sus trabajadores tiene que cambiar. Los sindicatos han perdido su principal herramienta de poder: la de acordar los aumentos salariales y otros cambios en el contrato colectivo con la empresa. Ahora se han vuelto simples mensajeros que llevan la propuesta de la empresa a la asamblea para que esta decida. Difícilmente van a defender la posición de la empresa, pero tampoco deberían influir en contra de ella.

La decisión que toma la asamblea va a ser un reflejo de la relación que tienen los trabajadores en lo individual con su empresa. ¿Se sienten bien tratados, tienen confianza en la empresa, y se comprometen con ella?

Si la estrategia de negociación de la empresa sigue los patrones tradicionales de desgaste en una negociación que solía ser (pero ya no es) a puertas cerradas, seguramente va a fracasar. Los trabajadores se van a sentir ofendidos y engañados por posiciones de la empresa que no se consideran equitativas.

El ambiente laboral adquiere, entonces, una relevancia nueva.

En primer lugar, está la percepción de un trato respetuoso. En las revisiones contractuales suelen ponerse en la mesa las quejas sobre los malos tratos de los jefes hacia los subordinados, con la intención de fueran compensados por mayores incrementos salariales.

Esa estrategia parte, obviamente, de una premisa equivocada. El nivel salarial tiene que estar relacionado con resultados medibles de cumplimiento de objetivos. Un buen nivel salarial no justifica los malos tratos. A la inversa, el consentir a los trabajadores en la tradición paternalista no compensa un salario bajo.

Es más, los trabajadores que perciben malos tratos, y que no se sienten correctamente informados por sus jefes y por la empresa, no se comprometen con la empresa y con el resultado de su trabajo, por muy bueno que sea su salario.

La empresa se tiene que plantear una nueva forma de ganarse la confianza de sus colaboradores. Los elementos son tres: decir la verdad, cumplir los compromisos, y ser transparentes evitando la impresión de intereses velados. En otras palabras, la integridad relacionada con el cumplimiento de un código de conducta adquiere una importancia fundamental. Si la empresa, y los jefes como sus representantes, modelan una conducta de acuerdo con los principios enunciados, van a generar credibilidad y confianza.

Por supuesto, a los colaboradores se les exigirá lo correspondiente, y habrá que evaluarlos según criterios de conducta igual que de cumplimiento de objetivos.

Los criterios son muy sencillos: obviamente el multimencionado respeto, la honestidad, el cumplimiento de reglas y compromisos, el trabajo en equipo, la información oportuna.

Solo con un ambiente laboral regido por estos principios, los acuerdos de la contratación colectiva van a ser posibles de manera que ambas partes se sientan tomadas en cuenta. Las empresas que lo logren van a ser exitosas no solo por evitar conflictos, sino porque el nivel de compromiso de los trabajadores va a asegurar el cumplimiento de sus objetivos.

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