Puebla construirá 69 mil viviendas: el verdadero reto es decidir dónde y para quién

El programa federal de vivienda representa una oportunidad para miles de familias poblanas, pero también abre una discusión indispensable: construir más casas no necesariamente significa construir una mejor ciudad. Puebla tiene déficit habitacional, pero también decenas de miles de viviendas desocupadas y una larga historia de crecimiento hacia la periferia que, a todas luces, ha sido desordenado.
A Puebla le han impuesto una meta ambiciosa: construir 68 mil 950 nuevas viviendas durante el presente sexenio presidencial como parte del programa federal Vivienda para el Bienestar.
De ellas, 18 mil 619 ya se encontraban contratadas en agosto. Solamente el Infonavit contempla 45 mil viviendas nuevas en el estado, con una inversión estimada de 30 mil millones de pesos.
La magnitud del programa es relevante, particularmente para trabajadores y familias de bajos ingresos que durante años han encontrado cada vez más difícil acceder a una vivienda.
Pero hay una pregunta que deberían hacerse los vivienderos y las autoridades antes de construirlas:¿Dónde realmente necesitamos esas viviendas?
La paradoja poblana
Los propios diagnósticos del municipio de Puebla muestran un fenómeno que obliga a mirar el problema con mayor profundidad.
- Entre 2010 y 2020 se incorporaron alrededor de 65 mil 925 viviendas al parque habitacional del municipio.
- Sin embargo… para 2020 existían aproximadamente 67 mil 607 viviendas deshabitadas, equivalentes al 11.8% del total registrado.
- Al mismo tiempo… el rezago habitacional municipal se estimaba en 57 mil 059 acciones de vivienda. Pero solamente 41% correspondía a necesidad de vivienda nueva; 58.9% estaba relacionado con mejoramiento de viviendas existentes.
Esto quiere decirnos que: Puebla puede tener simultáneamente viviendas vacías y familias sin acceso a una vivienda adecuada.
Pero la contradicción es solamente aparente, porque el problema no es exclusivamente cuántas casas existen, sino dónde están, cuánto cuestan, en qué condiciones se encuentran y qué tan cerca están del empleo, transporte, escuelas y servicios. ¡Qué ganas de que los ángeles hubieran seguido planeando la ciudad hasta ahora!

Construir casas también construye ciudad
Durante décadas buena parte del crecimiento habitacional de Puebla ocurrió hacia suelo periférico. El propio Programa de Vivienda municipal reconoce que la producción de vivienda fue uno de los principales motores de expansión de la ciudad y que numerosos desarrollos periféricos terminaron con conectividad y equipamiento insuficientes, obligando a sus habitantes a realizar desplazamientos más largos y costosos.
Ese modelo tiene consecuencias:
- Una vivienda económica puede dejar de serlo cuando una familia debe invertir diariamente más tiempo y dinero para trasladarse al trabajo, la escuela o los servicios.
- Extender una ciudad obliga a extender calles, transporte, drenaje, agua potable, electricidad, seguridad y recolección de residuos. Obliga a los gobiernos municipales a dar servicios más lejanos, incrementan sus gastos y necesitan mejores capacidades (y no necesariamente llegan los mejores talentos cada tres años)
Un estudio citado por ONU-Habitat estimó para Puebla que un modelo urbano de mayor densidad podría producir hacia 2040 una mancha urbana 45% menor que la esperada bajo una tendencia expansiva y reducir significativamente el costo de nueva infraestructura hídrica, drenaje y alumbrado.
Mientras tanto, el corazón de Puebla perdió habitantes
Existe otra cara del problema. El Plan de Manejo del Centro Histórico documenta una fuerte tendencia de despoblamiento: entre 2000 y 2020 la población del área analizada cayó de 76 mil 102 a 41 mil 293 habitantes.
Tenemos entonces dos fenómenos ocurriendo simultáneamente:
- Puebla se expande hacia afuera mientras algunas zonas consolidadas pierden habitantes.
- Por eso las casi 69 mil nuevas viviendas representan algo más importante que una meta de construcción. Representan la oportunidad de discutir qué ciudad queremos construir.
Una oportunidad para hacerlo diferente
La política federal no se limita, afortunadamente, a vivienda nueva. Vivienda para el Bienestar contempla nacionalmente 1.8 millones de viviendas nuevas, pero también 1.8 millones de créditos para mejoramiento, un millón de escrituras y reestructuración de créditos para cinco millones de familias.
En Puebla están contemplados además 9 mil 600 créditos de mejoramiento, 20 mil escrituras y 130 mil reestructuras y condonaciones de créditos. Esa es la oportunidad.
La discusión no tendría que ser construir o no construir. Puebla necesita vivienda accesible, pero también necesita aprovechar infraestructura existente, recuperar vivienda abandonada, repoblar zonas consolidadas, acercar a las personas a sus lugares de trabajo y evitar repetir desarrollos desconectados de la ciudad.
Las 68 mil 950 viviendas pueden ayudar a resolver una necesidad social real, pero la diferencia de la calidad de vida de los habitantes de esas casas, estará en dónde las construyamos.
Resumámoslo así: Una política de vivienda puede entregar casas; una buena política urbana debe construir ciudad.



