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La Prueba de Aptitud Académica, de «Filtro» de admisión a brújula de retención y éxito estudiantil

Cómo las Universidades pueden anticipar riesgos en el aprendizaje y desarrollo de sus estudiantes

Por: Héctor Rodrigo Ortiz, Monterrey, Nuevo León – Enero 2026

La educación superior en México y Latinoamérica enfrenta una crisis silenciosa: casi un millón de estudiantes abandonaron las aulas en el último ciclo escolar. En el marco del IFE Conference 2026 en Monterrey, la conversación ha dado un giro radical. Ya no se trata solo de «quién entra» a la universidad, sino de quién se queda y por qué. En este contexto, la Prueba de Aptitud Académica (PAA) está emergiendo como la herramienta estratégica clave para combatir la deserción y fomentar el desarrollo integral.

El Problema: El Laberinto de la Deserción

La deserción académica no es un evento espontáneo; es el resultado de un desajuste acumulado. Según especialistas como Mónica Flores, Presidenta de ManpowerGroup LATAM, la brecha entre las competencias que el estudiante posee y las que el mercado y la academia exigen es cada vez mayor.

Muchos estudiantes eligen su carrera basándose en percepciones erróneas o presión social, lo que lleva a una falta de «compromiso» con el estudio. El costo es alto: pérdida de talento para el país y frustración personal para el joven.

La PAA como Herramienta Estratégica

Tradicionalmente vista como un examen punitivo, la PAA de College Board está siendo redescubierta por instituciones como el Tec de Monterrey como un «escáner predictivo».

«La retención no empieza en el primer semestre, empieza en el proceso de admisión», señalan expertos en innovación educativa.

1. Diagnóstico para la Toma de Decisiones

Al desglosar las habilidades de razonamiento verbal y matemático, la PAA permite a las universidades tomar decisiones basadas en datos. Si un aspirante a ingeniería muestra fortalezas en lógica pero debilidades en redacción, la universidad no solo lo admite, sino que diseña desde el día uno una ruta de acompañamiento personalizada.

2. Formación de Competencias y Learnability

Como bien menciona Christopher Chileshe (Siemens Healthineers), la industria busca personas capaces de aprender constantemente (learnability). La PAA mide precisamente eso: el potencial de aprendizaje. Al identificar las áreas de oportunidad de manera temprana, las universidades pueden fortalecer las competencias transversales antes de que el alumno se sienta abrumado por la carga técnica.

3. Acompañamiento Integral y Humano

El desarrollo integral no es solo académico. Una visión «objetiva» de la tecnología, como propone Bruce Au (Yidan Prize), nos recuerda que la IA y los datos deben servir para humanizar el proceso. El uso estratégico de los resultados de la PAA permite que los mentores y tutores tengan una conversación basada en la realidad del alumno, apoyándolo en su bienestar emocional y su seguridad vocacional.


Hacia una Universidad Preventiva

El desafío para las universidades en 2026 es transitar de un modelo reactivo (actuar cuando el alumno ya reprobó) a uno preventivo y predictivo. La PAA, integrada con analítica de datos, es una brújula que permite a las instituciones decirles a sus estudiantes: «Sabemos quién eres, conocemos tus retos y tenemos un plan para que llegues a la meta».

La educación del futuro no se trata de abrir puertas, sino de asegurar que, una vez adentro, nadie se pierda en el camino.

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