Hablemos de Valores desde la mirada de las niñas y niños de Casa del Sol
Por Enrique Valentín
En un mundo donde las decisiones suelen tomarse con prisa y bajo la presión de intereses inmediatos, pocas veces nos detenemos a mirar la vida desde los ojos de quienes aún están aprendiendo a nombrarla: las niñas y los niños. Hoy, desde la experiencia compartida en Casa del Sol, surge una reflexión profunda sobre los valores y la forma en que elegimos el rumbo de nuestras acciones.
¿Podrías imaginar un mundo en donde todas las personas tuvieran valores firmes?
<<Si educamos a las infancias fomentando y fortaleciendo los valores, les estamos dando una herramienta que los va a blindar en un futuro, enseñándoles a tomar mejores decisiones.>>
Para las niñas y los niños albergados, los valores no son conceptos abstractos ni discursos elaborados. Son, ante todo, experiencias cotidianas: la confianza que se construye cuando alguien cumple su palabra, la solidaridad que se siente en un abrazo oportuno, la justicia que se percibe cuando todos son escuchados, y el respeto que se aprende al saberse importantes. Desde su mirada, los valores no se enseñan; se viven.
Pero ¿qué es la toma de decisiones?
<<La toma de decisiones es la capacidad de elegir la mejor alternativa entre dos o más opciones para resolver una situación o problema. Aprender a tomar decisiones fomenta la autoestima y responsabilidad, al mismo tiempo que les permite elegir alternativas renunciando a las demás opciones, y les enseña a asumir consecuencias.>>
La toma de decisiones, vista desde su perspectiva, también adquiere un significado distinto. No se trata únicamente de elegir entre opciones, sino de comprender cómo cada elección impacta a quienes les rodean. En su día a día, deciden compartir, esperar turnos, pedir perdón o volver a intentar. Son decisiones pequeñas en apariencia, pero profundamente humanas en su esencia. En ellas se revela una ética genuina, libre de intereses ocultos, donde el bien común suele prevalecer sobre el individual.
Escuchar a las niñas y los niños implica reconocer que tienen una voz válida y necesaria. Sus opiniones, preguntas y silencios contienen una sabiduría que muchas veces los adultos hemos olvidado: la capacidad de actuar con empatía, de imaginar soluciones creativas y de confiar en que el cambio es posible.
¿Qué piensas de tener una buena actitud?
“Yo creo que no solo te beneficia, sino que te hace sentir bien y tranquila” R. 12 años.
“Pienso que me van a dar dulces” A. 7 años.
“Pienso que soy amable con la gente” E. 7 años
Casa del Sol no solo es un espacio de resguardo; es un lugar donde se siembran valores que, con el tiempo, darán frutos en la sociedad. Cada decisión tomada con cuidado, cada palabra dicha con respeto y cada gesto de cariño contribuyen a formar personas capaces de transformar su entorno.
Quizá la invitación más importante que nos hacen es a reaprender. A mirar con más atención, a decidir con más conciencia y a vivir los valores no como una obligación, sino como una forma de construir comunidad. Porque, al final, el futuro no solo se hereda: también se decide, y en esa decisión, la mirada de la infancia tiene mucho que enseñarnos.
“Se te ha asignado esta montaña para mostrarles a otros que se puede mover”



