México se estanca en el Índice Global de Corrupción 2025

Por Héctor Rodrigo Ortiz
¿Pensabas que la corrupción en México estaba cediendo? Los datos más recientes de Transparencia Internacional dicen lo contrario. En la edición 2025 del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), México ha quedado expuesto ante los ojos del mundo con una calificación de apenas 27 puntos, situándose en el vergonzoso puesto 141 de 182 naciones.
¿Qué significa esto para tu bolsillo y tu seguridad? No se trata solo de política. Un país con baja puntuación en el IPC atrae menos inversión, tiene servicios públicos deficientes y, lo más grave, permite que el crimen organizado se infiltre en las instituciones. Mientras países como Dinamarca o Uruguay lideran la limpieza gubernamental, México se encuentra estancado, superado incluso por naciones con economías mucho más pequeñas.
La situación de México:
- Calificación: México obtuvo 27 puntos sobre 100. Aunque subió un punto respecto al año anterior (26), su posición en el ranking cayó al lugar 141 de 182 países.
- El estancamiento real: El incremento de un punto es estadísticamente insignificante. México sigue atrapado en el tercio inferior de la tabla, siendo el país con peor desempeño de la OCDE y manteniéndose en los últimos lugares del G20.
- Causas detectadas: Transparencia Internacional señala que el debilitamiento de los organismos autónomos y la falta de una política judicial independiente para castigar casos de gran corrupción (como Segalmex) mantienen al país en un estado de vulnerabilidad crítica.
El estancamiento que duele: México vs. El Mundo A pesar de las promesas de «limpiar la escalera de arriba hacia abajo», México sigue siendo la oveja negra de la OCDE. El reporte 2025 destaca que la falta de castigos reales para los grandes escándalos y el asedio a los organismos de transparencia han creado una tormenta perfecta para la impunidad.
Panorama en Latinoamérica (Latam):
- Los Líderes: Uruguay (73-78) y Chile (63-68) siguen siendo los referentes de integridad en la región.
- El Abismo: Venezuela (10) y Nicaragua se mantienen como los países con niveles de corrupción percibida más altos, vinculados a regímenes autoritarios.
- La Tendencia: La región sufre por la captura del Estado por parte de redes de crimen organizado, lo que erosiona la confianza en los servicios públicos básicos.
¿Hay salida? Las 3 medidas urgentes que los gobiernos ignoran: Expertos coinciden en que no necesitamos más discursos, sino instrumentos tecnológicos y legales:
- Cero contacto humano en trámites: La digitalización total es el peor enemigo del funcionario corrupto.
- Cárcel real para los «peces gordos»: Sin sentencias firmes en casos emblemáticos, el índice no subirá.
- Protección total a denunciantes: Necesitamos leyes que protejan a los héroes ciudadanos que se atreven a señalar el robo de recursos públicos.
De acuerdo con el Programa Sectorial de Anticorrupción 2025-2030 y especialistas del Comité de Participación Ciudadana (SNA), se deben implementar estos instrumentos:
- Federales:
- Ley de Protección a Alertadores (Whistleblowers): Crear un marco legal que garantice el anonimato y la protección laboral a quienes denuncien corrupción desde dentro del gobierno.
- Inteligencia Artificial en Compras Públicas: Implementar sistemas de «banderas rojas» que analicen en tiempo real las licitaciones para detectar colusiones o empresas fantasma.
- Transparencia en el Financiamiento Político Digital: Obligar a que cada peso gastado en campañas y redes sociales sea rastreable en tiempo real.
- Locales (Municipales):
- Modelos de Control Interno Preventivo: Fortalecer las contralorías municipales para que no sean solo «oficinas de trámite» sino entes de auditoría proactiva.
- Digitalización de Trámites de Alto Riesgo: Eliminar el contacto humano en permisos de construcción y licencias de funcionamiento, nichos históricos de extorsión.
- Servicio Civil de Carrera Local: Evitar el desmantelamiento de las instituciones cada 3 años mediante la profesionalización de los servidores públicos municipales.
El IPC 2025 es un llamado de atención urgente: o se fortalecen las instituciones de justicia, o seguiremos viendo cómo la corrupción devora el futuro del país.




